Algunas consideraciones reflexivas




"Seguramente que entre la música y el color no hay nada más en común que el hecho de que ambos siguen el mismo camino. Siete notas con ligeras modificaciones son suficientes para crear sabe Dios qué universo. ¿Debería ser diferente en las artes plásticas?".
Henri Matisse



12 de octubre de 2013

Parte del legado dadá ha sido un recelo hacia la belleza, como mínimo en arte. Cuando la belleza no era directamente objeto de aborrecimiento, se daba al menos una actitud derivada: el arte, antes repulsivo que bello. La búsqueda de la belleza en clave de aspecto personal en cambio, da pie a una importante industria.
Cuando Kant oponía la belleza a la repugnancia en su texto temprano "Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y de lo sublime", estaba pensando que la última cosa que querría una mujer que aspirase a ser considerada hermosa es que la considerasen repulsiva. Tal vez esto parezca alejado de la filosofía del arte, pero en muchas culturas el término "estética" se emplea para el género de atenciones dispensadas en lo que el inglés americano denomina "beauty shops". Lo que nos interesa saber es si tratamos con diferentes conceptos de belleza o hay aquí una mayor unidad de lo que a primera vista parece.
En la filosofía del siglo XVIII, los tres reinos estaban conectados, por eso Kant pudo tratarlos como uno solo. Al entenderse que la pintura era mimética, se entendía que los bellos cuadros eran cuadros de escenas bellas y personas bellas. Por norma, las personas de gusto ansiaban rodearse de objetos bellos. Por marginal que haya sido el embellecimiento, fue el concepto central en la estética filosófica kantiana, que no veía ninguna razón para dispensar un análisis distinto a la belleza natural y a la artística. Lo que se busca es cómo abordar la cuestión de la belleza en arte, tras haberse visto injuriada por la Vanguardia Intratable.

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