Algunas consideraciones reflexivas




"Seguramente que entre la música y el color no hay nada más en común que el hecho de que ambos siguen el mismo camino. Siete notas con ligeras modificaciones son suficientes para crear sabe Dios qué universo. ¿Debería ser diferente en las artes plásticas?".
Henri Matisse



14 de septiembre de 2010

El Paradigma del Embellecimiento



Parte del legado dadá ha sido un recelo hacia la belleza, como mínimo en arte. Cuando la belleza no era directamente objeto de aborrecimiento, se daba al menos una actitud derivada: el arte, antes repulsivo que bello. La búsqueda de la belleza en clave de aspecto personal en cambio, da pie a una importante industria.Cuando Kant oponía la belleza a la repugnancia en su texto temprano "Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y de lo sublime", estaba pensando que la última cosa que querría una mujer que aspirase a ser considerada hermosa es que la considerasen repulsiva. Tal vez esto parezca alejado de la filosofía del arte, pero en muchas culturas el término "estética" se emplea para el género de atenciones dispensadas en lo que el inglés americano denomina "beauty shops". Lo que nos interesa saber es si tratamos con diferentes conceptos de belleza o hay aquí una mayor unidad de lo que a primera vista parece.En la filosofía del siglo XVIII, los tres reinos estaban conectados, por eso Kant pudo tratarlos como uno solo. Al entenderse que la pintura era mimética, se entendía que los bellos cuadros eran cuadros de escenas bellas y personas bellas. Por norma, las personas de gusto ansiaban rodearse de objetos bellos. Por marginal que haya sido el embellecimiento, fue el concepto central en la estética filosófica kantiana, que no veía ninguna razón para dispensar un análisis distinto a la belleza natural y a la artística. Lo que se busca es cómo abordar la cuestión de la belleza en arte, tras haberse visto injuriada por la Vanguardia Intratable.

1 comentario:

  1. No creo que dadá haya aborrecido la belleza, ni que la haya podido suprimir, creo más bien que el deseo de negarla pone en evidencia su existencia como Kant la planteaba. Más bien creo que la repugnancia a esa belleza natural que está compartida tanto en el arte como en la humanidad propia que habita el cosmos en el que se crea el arte del que ella participa (mirándolo y comprendiéndolo), es un rechazo a la naturaleza misma, o a lo llamado natural. Yo creo dadá es un arte adolescente, y que por eso se permite expresarse de esa manera, también creo por una explicación bastante simple, y para mí a la vez dolorosa, dadá al pasar a formar parte de la vida social en la que tanto dadá como los otros que no son dadá habitan, ya no es necesario negarlos, es al revés, ahora que dadá es parte de una expresión de lo humano, es necesario integrarlo, es como decir, alguien ha hablado, ahora es necesario escuchar eso, porque eso forma parte de nuestra cultura. Cada uno creo entra en relación con dadá a su manera, y reflexiona sobre lo que ese arte sabe decirle en ese momento en que uno lo ve, yo creo que dadá es cínico y destructivo, y que no se me hace negable eso, creo que es un arte para comprender, mejor que para ser obsecuente con su vanguardia, o para rechazarla. Dentro de este conversar artístico siento que siempre hay una pregunta, una pregunta nihilista y pésima, si el artista no sufriera todo su arte sería vacuo porque sería inocente y mentiroso con la realidad misma. Eso es mentira, todos lo sabemos, es más miedo que mentira de hecho. El sufrimiento es mejor reproducible por quien no sufre que por quien sufre, si el actor que interpreta Romeo sufre tanto como Romeo mismo, se suicidaría en escena, de verdad.

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