Algunas consideraciones reflexivas




"Seguramente que entre la música y el color no hay nada más en común que el hecho de que ambos siguen el mismo camino. Siete notas con ligeras modificaciones son suficientes para crear sabe Dios qué universo. ¿Debería ser diferente en las artes plásticas?".
Henri Matisse



16 de septiembre de 2010

Una donna molto particolare. Artemisia Gentileschi. Una mujer en un mundo de hombres.


“Ahí dentro existe un fuego sagrado, y la ancha hendidura de una roca”
Eurípides: Ifigenia en Táuride.

Nol dite a chi l’ ignora, e’ il mio destin cosi...(no lo digáis a quien lo ignora, este es mi destino...)
Verdi, Giussepe: “Libiamo ne’ lieti calici (brindisi)” en: Traviata (Act. 1)


Artemisia Gentileschi (Roma 1593 – Nápoles 1653) es considerada en la actualidad como la primera mujer pintora en la historia. Alabada y criticada por la opinión contemporánea, conocida por tener genio, y visto como monstruoso que una mujer tenga talento creativo, se pensó que era masculina. Como muchas otras artistas mujeres de su época, fue excluida del aprendizaje en los estudios de artistas famosos. Todo su adiestramiento lo realizó en el taller de su padre, Orazio Gentileschi. Destacada pintora dentro del naturalismo tenebrista, empresaria de su propia obra, su trayectoria personal influyó grandemente en su producción. Violada por su profesor de dibujo, Agostino Tassi, fue a ella a quien el tribunal sometió a tortura para verificar su testimonio. Tal vez fue eso lo que la impulsó a tratar habitualmente temas protagonizados por mujeres fuertes, como es su Judit y Holofernes. Artemisia fue un caso atípico dentro de la historia de la pintura. No tanto por su condición femenina, como por su independencia. Mujeres pintoras había habido desde la antigüedad. Documentadas históricamente, las primeras se incluyen en el ámbito de la Grecia Clásica y Helenística. Pero desde ese momento, y hasta prácticamente nuestros días, las mujeres dedicadas a la pintura lo hacían por vocación desde una posición acomodada, normalmente siendo miembros de la aristocracia o de la burguesía, lo que las eximía de tenerse que ganar la vida con aquella actividad manual y poco digna, disfrazándola de hobby. Artemisia, en cambio, se formó en un taller romano de medio nivel económico, y en vez de casarse con uno de los aprendices de su padre, a quien se le transmitiría el taller, aprendió y ella misma se hizo con el negocio.Desde luego tuvo una personalidad y cualidades excepcionales, aunque los condicionamientos sociales de la época y su condición femenina fueron barreras casi infranqueables para ella. Artemisia no accede al conocimiento completo de la anatomía masculina más que a través del amor y de su tránsito hacia el acto sexual. Sus encuentros sexuales representan para la joven pintora una doble revelación: la de su sensibilidad artística y las pulsaciones de la creación. Artemisia Gentileschi fue una de las pocas pintoras del período barroco que pudo trabajar y vivir como artista. Su obra, marginada de los libros de historia del arte hasta hace dos décadas, es bien conocida en la actualidad.¿Qué es lo que nos conduce a revisar su obra?. En primer lugar, dar a conocer a una gran artista, comparable al gran genio del barroco italiano: Michelangelo Merisi, el Caravaggio. La vida de Artemisia fue una constante apuesta por la libertad. Como mujer, combatió la rigidez moral de la época y fue capaz de independizarse a los 20 años y hasta de abandonar a un amor que le alejaba de la pintura. Como artista, luchó por liberarse de la influencia de su padre, y no sólo se convirtió en una creadora de gran talento, sino también en una verdadera renovadora del arte.A pesar de su gran éxito en vida, la historiografía pronto olvidó a Artemisia. Alexandra Lapierre advirtió que en las universidades de Estados Unidos su figura merecía diversos estudios no por sus cualidades pictóricas, sino porque protagonizó un célebre proceso. Como mencionamos anteriormente, la artista fue violada por un amigo de su padre y, durante el juicio, torturada delante del violador para demostrar que no mentía al denunciarlo. Su reputación como mujer y artista quedó cuestionada.Sin embargo, esto no pudo socavar el gran talento de Artemisia. Conoció a tres grandes pintores del período barroco: el ya mencionado Caravaggio, Anton Van Dyck (quien le reconoce una gran influencia en su obra) y el español Diego Velázquez. Además, llegó a convertirse en pintora oficial del rey Carlos I de Inglaterra. El padre sentía el orgullo de ver que la hija continuaba su obra, pero desconfiaba de una mujer que rompía moldes, y padecía celos y angustia ante una aventajada alumna que era tan buena como él o mejor. El lugar donde se desencadena esta batalla artística y familiar es la Roma de principios del siglo XVII. Entonces, era una especie de Nueva York de posguerra donde todos los pintores iban a hacer fortuna. Era la capital del arte porque los Papas utilizaban la belleza del arte como un arma para defender la religión católica. Los cuadros de Orazio y Artemisia Gentileschi fueron iguales pero distintos. Tanto el padre como la hija pintaron el estilo de Caravaggio y realizaron obras de parecida temática. Pero aunque lo tenían todo en común, los colores, la composición, los temas y la técnica, al mismo tiempo el sentido de su pintura era totalmente opuesto, en las obras de ella dominaban la violencia y la sensualidad; en las de él, el equilibrio y la armonía.De su habilidad, talento, reputación y valor como mujer y artista se ha escrito muy poco. “Mis obras hablarán por mí”, escribió Artemisia. Le dejamos a ella la última palabra.

Bibliografía y filmografía recomendada:

Jamís, Rauda: Artemisia Gentileschi. Barcelona, Circe, 1998.

Lapierre, Alexandra: Artemisia. Madrid, Planeta, 2000.
Dirección: Merlet, Agnes: Artemisia. Francia / Italia, 1997.

2 comentarios:

  1. Me inspira profundamente este tipo de mujer. Admirable en todos los sentidos.
    Gracias!

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  2. Por favor Barbi, no hay nada que agradecer. Creo que este espacio (que es de todos, no hay que olvidarlo) es bueno para el intercambio de pensamientos, sentimientos, opiniones. Y digo sentimientos porque el arte o te apasiona o no.
    ¡Nos vemos!

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